Monthly Archives: febrero 2005

Buscando el amor

(Escrito aproximadamente en el 2001)

Amor es algo que todos buscamos

creyendo que lo encontraremos fácilmente,

pero es algo que no todos conocemos

aunque nunca puedes sacarlo de tu mente.

 

El amor es un bello sentimiento

que comúnmente es un sueño compartido

el amor causa terrible sufrimiento

y le causa problemas al olvido.

 

Cuando pienses que al fin has encontrado

el amor puro, sincero y sin engaños,

no dejes suceder lo no deseado

sólo cuidalo y será tuyo por años.

 

Busca el amor con inteligencia

pero búscalo con el corazón,

no te dejes llevar por la apariencia

creyendo que tienes la razón.

 

Si el amor se te escapa de las manos

significa que ese no era el adecuado,

so lo buscas en donde no has buscado

seguro encontrarás el apropiado.

 

Buscar el amor es fácil

encontrarlo es lo difícil,

cuando lo tienes eres grande

y al perderlo entras en crisis.

Sólo por ti vivo.

(Escrito aproximadamente en el 2000)

Si pudiera decirte lo mucho que te amo,

si mis palabras de amor pudieran llegar a tus oidos.

Si tan solo pudiera apretar tu mano

y que sepas que sólo por ti vivo.

 

Se muy bien que es casi un imposible

porque tú ni siquiera me conoces

pero el destino suele ser impredecible

y tal vez, un día, de mi tu te enamores.

 

Por ti muero, pero sólo por ti vivo,

lo que siento por ti, es algo sobre humano

te quiero, te amo, ni un momento te olvido

¿Cómo te hago saber que existo y que…te amo?

Vida, amor y un final.

Despreciaste mi amor toda la vida

y pensé que odiabas mi cariño,

la muerte me recogió en una avenida

y tú, herido; lastimado como un niño.

 

Mi vida terminó en ese accidente,

cuando abrí los ojos estabas llorando

y me hablaste con el corazón, desconectaste tu mente,

en ese momento yo me estaba marchando.

 

Tú herido del cuerpo, yo del corazón,

tú morías en vida, yo ya no vivía

ya no servía de nada mi ilusión

esa barrera nuestro mundo dividía.

 

Entonces comprendiste que me amabas,

que yo era el amor de tu vida

y tú arrepentido me hablabas

pero era tarde y ya nada servia.

 

Entendiste que el amor no se debe despreciar

aprendí que con la muerte te valoran mucho más,

mi sueño se acabo, aunque no pude despertar

tu frialdad se terminó ¡ahora busca a alguien más!

Súplicas de un corazón enamorado.

Súplicas de un corazón enamorado

Súplicas de un corazón enamorado.

 

Amor, dime que hacer

con este corazón loco.

Amor, déjate querer

inténtalo tan siquiera un poco.

 

Dime como conquistarte

¿Cómo te hago comprender

que ni un instante logro olvidarte

y siento que te puedo perder?

 

Permiteme ser tu ángel guardián

y mostrarte la magia del amor

acepta la riqueza que te ofrezco

no inúndes mi alma de dolor.

 

No pretendo que mis besos sean contratos

los contratos no conocen el amor;

no considero los regalos como promesas,

las promesas al romperse traen dolor.

 

Considero que la compañía

no significa seguridad

debes bañar tu corazón de alegría

si quieres conocerla de verdad.

 

No encadenaré tu alma

sólo te daré mi amor.

Prometo esperar tu desición con calma

pero recuerda no herir mi corazón.

Los consejos de mi alma.

(Escrito en 1999)

Nunca te enamores como yo me enamoré,

nunca desepciones, nunca dejes de querer,

nunca piense que el amor ya no puede crecer

porque cuando te das cuenta lo puedes perder.

 

Nunca pienses el amor con la mente

¡pues el amor no se piensa, se siente!

Nunca creas que  “amar es imposible”

nunca niegues que también eres sensible.

 

Nunca pierdas la fe ni la esperanza

nunca dejes humillarte ni vencerte

nunca digas “Ya todo lo intenté”

nunca intentes dirigirte hacia la muerte.

 

Nunca sientas lo que no quieres sentir,

nunca dejes que dirijan tu existir,

nunca mientas “te puedes arrepentir”

y sobre todo ¡Nunca prometas lo que no puedes cumplir!

El recuerdo de la amistad.

(Escrito en el año 2000)

Un año mas que se marcha,

se va y no vuelve jamás,

es un paso mas de la vida,

una huella quedándose atrás.

 

La tristeza se hace presente,

la alegría se ausenta en instantes

y el recuerdo que nace en mi mente

se deforma, ¡ya no es como antes!

 

Amigos se pierden de pronto,

se quedan a medio camino,

amigos que son para siempre

te siguen. . . se quedan contigo.

 

Amistad que te haces presente

no te alejes ni un solo instante

permanece siempre en mi mente

con el dulce recuerdo de antes.

La vida y sus sentimientos.

(Escrito aproximadamente en 2002) 

El amor es dulce como chocolate

y blando como malvavisco,

la ilusión es grande como el universo

y la tristeza . . . es un hondo abismo.

 

La esperanza, es la luz que ilumina

el final del obscuro túnel del alma.

La confianza es aquella que te anima

a compartir el gran peso de tu carga.

 

El odio y el rencor son una piedra en el zapato,

la ternura y comprensión te ofrecen un cálido abrazo,

la frialdad y el desprecio congelan el corazón,

la comprensión y el cuidado te abrigan y dan calor.

 

El hombre y sus sentimientos

viven en lucha constante,

la diferencia de pensamientos

causa confusión abundante.

Es difícil el amor.

(Escrito aproximadamente en el 2001)

Qué situación tan dificil

es estar enamorada,

qué situación tan dificil

es haber sido engañada.

 

¿Por qué todo fue tan lindo

cuando de mi se enamoró?

¿Por qué el amor es tan cruel

cuando ya todo terminó?

 

Siempre nos enamoramos con una ilusión

tal vez de ternura, tal vez de pasión,

pero todo termina en terrible desepción

y sólo nos queda una gran desilución.

A una estrella fugaz

(Escrito aproximadamente en 1999)

Estrella fugaz

que desapareces

tan rápidamente

y te desvaneces.

 

Concédeme el deseo

que en secreto te pido

que el amor de mi vida

esté siempre conmigo.

 

Que la vida

no vuelva a acerme una mala jugada

que la persona que escoja

no sea la equivocada.

 

Haz que el hombre al que amo

corresponda a mis sentimientos,

por favor hazle saber

el amor que por él siento.

 

Dile que lo extraño

y que lo amo locamente

que siempre sufro por él

y lo necesito desesperadamente.

 

Por favor dile que yo

ya no puedo sufrir mas,

que me diga de una vez

si me ama de verdad.

Viaje en Metro hacia el Rosario

Hace aproximadamente cuatro meses, me sucedió algo en el metro que les voy a narrar pues me pareció interesante.

No recuerdo la hora, el día o la estación del metro en la que abordé, sólo sé que entré al vagón y me fui hasta la parte de atrás para no estorbar pues iba hasta el final de la línea y todos los lugares estaban ocupados, eso sí lo recuerdo bien porque iba de regreso a mi casa y siempre opto por llegar al rosario y de ahí tomar un camión.

Ahí estaba yo, prácticamente al final del vagón, recargada en uno de los tubos que se encuentran a los costados de la puerta corrediza y pensando en mil y un cosas, no iba observando a la gente aunque a veces me da por hacerlo, sin embargo ese día iba con la mente llena de recuerdos de lo que había hecho horas antes, apenas había recorrido a lo mucho dos estaciones cuando salí del trance y volteé a mi derecha, y no pude evitar observar con curiosidad un fenómeno que ocurría al otro extremo del vagón, por alguna razón a pesar de que había demasiada gente a bordo, las personas estaban dejando totalmente un circulo vacío donde nadie se paraba, era curioso pues no había nada en el suelo que impidiera el paso en esa área, sin embargo la gente que estaba a mi alrededor no me permitía ver con claridad; en cuanto se fueron bajando me percaté de que un hombre andrajoso estaba sentado en uno de los asientos de aquel lado donde no se paraban ni las moscas, era un hombre con la ropa sucia, desgarrada, cabello largo y enmarañado, la mugre estaba presente en todo su cuerpo, la imagen que vi me provocó cierto descontento con los demás y de inmediato pensé en que nuestra sociedad es muy elitista y que a pesar de que en el metro viajamos por lo general la gente de clase media y la de clase baja se vive la misma discriminación que tendría un rico para con un pobre indigente.

Quedaba un asiento disponible a lado de ese hombre, pero nadie lo quería usar, en cuanto las puertas se abrían entraba más gente corriendo para ver si podían apañar el único lugar vacío que se veía desde afuera, pero una vez dentro al acercarse al lugar y darse cuenta del acompañante que tendrían que llevar a lado se alejaban lo más rápidamente posible hasta llegar a la mitad o al final del vagón que es justo donde yo estaba, la escena se repitió varias veces y entonces sentí dolor por aquel hombre pues pensé que esa gente que lo rechazaba no tenía derecho alguno a hacer tal cosa por el hecho de verlo sucio, admito que es desagradable estar junto a alguien que huele mal, y sinceramente no sé a qué olía porque hasta donde yo estaba no llegaba ningún olor fuera de lo normal, pues todos sabemos que por lo general el metro siempre huele a mil y un olores extraños que no son precisamente fragancia de rosas, pero pudieron haber sido más discretos ante la situación, ¡pero no! Era totalmente obvio cómo la gente huía de él.

En eso estaba pensando cuando de repente el tren frenó y comencé a escuchar mucho barullo, nuevamente salí de mi trance y busqué a aquel hombre con la mirada pero ya se había ido, y la gente se distribuía a lo largo del área que habían dejado despejada antes; de inmediato pensé que todos cuchicheaban acerca de él y no me equivoqué, alcancé a escuchar a una señora que dijo “sí, el tipo andrajoso ese, el que estaba todo sucio” En mi mente dije “vaya, el hecho de que se haya bajado sí que causó revuelo porque todos están agradecidos de que se haya marchado, pero no tienen por qué ser así con él si ellos no saben si él no tiene casa o no tiene dinero o comida o agua y por eso tiene ese aspecto” pero de pronto escuché de nuevo los comentarios de la gente que decían “sí, el hombre ese todo sucio, él fue” “sí, pero se bajó y se echó a correr”.

Un señor que venía con su esposa e hijas sacó medio cuerpo por la puerta como para asomarse a buscar a alguien, miraba hacia ambos lados y luego regresaba al interior del vagón “sí ya se fue” le dijo a su esposa y de nuevo se salía para asomarse.  Parecía que todos estaban hablando entre sí acerca de un mismo tema del cual yo no estaba enterada a pesar de que iba en el mismo vagón que ellos y peor aún, el protagonista de lo que había ocurrido era aquel hombre del cual todos huían por su aspecto.

“Favor de indicar en qué vagón jalaron la palanca de emergencia para que el tren pueda continuar su recorrido” dijo una voz que no supe ni de donde llegó. -¿La palanca?, ¿Cuál palanca?- me pregunté. El padre de familia que se asomaba por la puerta gritó “es aquí, es en esta puerta” así que dirigí la mirada hacía aquella palanca roja que estaba junto a esa puerta y ¡era eso! Entonces me di cuenta de que alguien la había jalado, y no supe si ese alguien lo había hecho a causa del hombre andrajoso o si él había agredido a alguna persona. No entendía nada, así que me puse a escuchar detenidamente los comentarios de cada uno de los que estaba platicando acerca de lo ocurrido y fue entonces cuando entendí, aquel hombre del cual todos se alejaban jaló la palanca al bajar del vagón y se echó a correr, yo no lo podía creer, -¿Por qué lo hizo?- fue lo primero que llegó a mi mente.

Quizás por venganza de que todos se alejaban de él con demasiada obviedad o tal vez, por simple diversión, no lo sé. Lo cierto es que muchos llevaban prisa y todo ese tiempo que perdimos ahí detenidos en esa estación iba a ocasionar que llegaran tarde a su destino. Pero a pesar de eso hablaban con cierto desprecio acerca de él “sí, olía muy mal ¿verdad?”, “traía los pantalones todos orinados, que asco”, “ay pero qué gente”…

Llegaron dos policías  con la llave para restaurar la palanca a su estado original y que así pudiéramos seguir con nuestro recorrido y así fue, en un instante todo regresó a la normalidad, a la monotonía diaria del andar en metro; el vagón lleno de gente por doquier, todos sin intercambiar palabra alguna con los desconocidos con quienes hacía un momento habían criticado muy a gusto al que jaló la palanca, ya nadie volvió a comentar lo sucedido en lo que restaba del trayecto para llegar al final de la línea.

 

 

Finalmente llegamos al rosario y cada uno siguió su camino, no sé si alguien de los que iba ese día en aquel vagón haya comentado lo sucedido con sus conocidos, familiares o amigos, yo le conté a un par de personas pero hoy lo comparto con ustedes pues es una de las tantas cosas que ocurren diariamente en el metro de nuestra gran urbe.